Entrevista al Director

“Una sociedad inclusiva necesita la clase de Religión”

“La enseñanza de la religión es más esencial para la educación que para las Iglesias”. Así lo pone sobre la mesa Carlos Esteban Garcés, autor del Informe 2020. Panorama de la religión en la escuela. El también autor del mismo informe en 2010 y director del Observatorio sobre Religión en la Escuela considera que la ERE “está afectada por estereotipos: por ejemplo, se le acusa de adoctrinamiento y de ser un privilegio de la Iglesia”. Sin embargo, “funciona bien y se desconocen sus planteamientos pedagógicos”. El director de la revista Religión y escuela durante casi veinte años reflexiona en esta entrevista sobre una asignatura siempre en entredicho, pero que representa “un bien común”.

La publicación del Informe ERE’2020 coincide con la tramitación parlamentaria de una nueva reforma educativa que vuelve a cambiar la regulación de la Religión. Con tanto cambio, ¿qué futuro le espera a la asignatura?

La enseñanza tiene más futuro que presente porque afecta a la esencia de lo humano y la educación cuidará siempre esta realidad invisible, pero esencial, tan constitutiva de la persona. Podrá cambiar el enfoque, el nombre, el currículo, pero siempre será necesario educar ese hondón que, a la postre, constituye las raíces de la identidad personal y ciudadana. La enseñanza de la religión es más esencial para la educación que para las iglesias. Su futuro está garantizado en Europa y aquí, aunque tardemos en acertar con una solución estable.

¿Cómo surge este informe que investiga a todos los colectivos implicados en las clases de Religión y que alcanza casi las 20 000 encuestas?

Hay un precedente. En 2010, se realizó el primer estudio sobre los protagonistas de clase de Religión, promovido también por la Fundación SM. Estaba encima de la mesa la posibilidad de actualizar aquellos resultados y analizar tendencias. Pero la idea se materializa en un grupo de trabajo sobre la ERE, promovido por la Fundación SM, que diagnosticó con rigor la situación y la viabilidad de la ERE en el futuro. El Observatorio y el informe surgen como compromiso con ese futuro que ha empezado ya.

No son pocos los que todavía hoy creen que la asignatura es una catequesis. ¿No se ha sabido explicar su valor académico?

No, la verdad, esa es una conclusión del informe. La ERE está afectada por estereotipos: por ejemplo, se le acusa de adoctrinamiento y de ser un privilegio de la Iglesia, se le asocia todavía con la dictadura franquista. Pero funciona bien y se desconocen sus planteamientos pedagógicos. Es un problema más político. Hay que asumir que no hemos sabido explicarnos. La ERE, entendida en clave pedagógica, propone aprendizajes esenciales que están en línea con las tendencias más emergentes de la educación. Por ejemplo, está perfectamente en sintonía con la publicación del último Informe PISA.

Precisamente se acaba de publicar ese Informe PISA, ¿qué relación tiene la competencia global con la enseñanza de la religión?

La competencia global surge para equilibrar las prioridades PISA que hasta ahora dejaban sin atender cuestiones básicas de la educación. Las voces eran cada vez más críticas. Por eso se hizo necesario este nuevo planteamiento que afecta a lo ético, lo cultural, lo emocional, lo intrapersonal, lo cívico. Muchas de las dimensiones con las que la OCDE define la competencia global coinciden con los que denomino aprendizajes esenciales de la enseñanza de la religión. Viendo esta coincidencia, el futuro del que hablábamos antes está asegurado.

Pese a que la asignatura es elegida por 6 de cada 10 alumnos, siempre es objeto de debate en el terreno político. ¿Por qué se minusvalora la materia?

La impugnación de la religión en la escuela procede de minorías cognitivas que tratan de proponer sus visiones de la vida que no incluyen, por supuesto, lo religioso y otros muchos valores que nosotros asociamos a la dignidad humana. Tienen mucha repercusión mediática, pero son minorías. Aunque es verdad que también nos afecta el desprestigio que sufren hoy las instituciones religiosas. El monopolio de las creencias y de la moral durante tanto tiempo, algunos abusos de poder, las noticias sobre pederastia y otros problemas tampoco ayudan; reconocer con autocrítica estos problemas es necesario para superarlos y sumarnos al bien común, que es nuestra esencia.

Los obispos han puesto sobre la mesa una nueva propuesta sobre la enseñanza de la religión que incluye un área de valores morales y creencias para todos los alumnos…

No conocemos todavía los detalles de la propuesta. Pero se trata de una nueva forma de cuidar lo religioso en el ámbito escolar. Lo que más valoro de lo que hasta ahora conocemos es que está en línea con lo que se solicita desde las instituciones europeas: la propuesta subraya con novedad la contribución educativa del saber religioso. Sin perder la peculiaridad de las identidades confesionales, se contribuye a construir la diversidad cultural y religiosa de una ciudadanía global. Se ha abierto un novedoso camino que puede alumbrar el futuro, aunque llevará su tiempo.

Según datos del Informe ERE’2020, los profesores de Religión son los más valorados por el alumnado. Sin embargo, no se sienten muy reconocidos por la sociedad, tampoco por la Iglesia…

Solo el 20 % del profesorado, en general, se siente reconocido en su trabajo por la sociedad. Ese porcentaje desciende al 9 % en el caso de los de Religión. A mi juicio, esto se explica por los estereotipos sobre la clase de Religión que castigan permanentemente ese reconocimiento. Me preocupa más que la mitad no se sientan reconocidos por la Iglesia, esa es un área de mejora que los resultados de la investigación nos muestra.

El papa Francisco acaba de sentar las bases para un pacto global por la educación. ¿Qué puede hacer la asignatura de Religión?

Esta llamada del pacto global por la educación es una invitación a una clase de Religión en salida. Es una oportunidad para abrir nuestras puertas y ventanas, para abrir caminos a la vida. Nosotros aceptamos esa invitación y nos ponemos en camino hacia el encuentro con todo lo que está aconteciendo en la educación y en la sociedad, porque nada de lo humano nos es ajeno en la clase de Religión.

Finalmente, en una palabra, ¿qué es la clase de Religión?

Es un bien común. La sociedad inclusiva que queremos construir nos necesita.

 

 

SUMARIO

 

“La enseñanza de la religión es más esencial para la educación que para las Iglesias. Su futuro está garantizado”